Carnaval!
La fiesta, menospreciada y subvalorada en muchos países eficientes y productivos, tiene un sentido altamente saludable si consideramos nuestra holicidad. Talvez desde Nietzsche al rescatar junto a la cultura Apolínea de los griegos, el lado más salvaje, el Dionisíaco, la celebraciòn a destajo se viene produciendo y aprovechando en lugares tan disímiles como Brasil y Trinidad. Lo vivo al tener un carrete y al otro día sentir una motivación que me lleva a la salud mental, al equilibrio.

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